25. Las puertas

Esta semana, después de pensar un poco sobre cómo pintar las puertas, compré gesso. Usé dos juegos para probar con las texturas: a uno le eché una capa densa que resultó muy difícil de lijar; a otro, varias capas finas. El segundo grupo resultó con una textura más uniforme que no escondía la veta de la madera. Empecé a trabajar con él. En lugar de usar un esténcil como había hecho con los interiores del retablo, enmascaré con cinta de carrocero (en Colombia, cinta de enmascarar).

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Los bordes quedaban definidos y no rompía el tipo de ilustración que había usado en el resto del retablo.

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Las pinté en pares para que el color no cambiara mucho.

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En las puertas de abajo, decidí que la imagen fuera sólo una. Aunque nunca se verán tal y como salen en la foto, me pareció lógico que la imagen continuara. Recordé el libro de “El tesoro de Rackam El Rojo”, de Tintín. En cómo había una escultura de Haddock en la isla a pesar de que él nunca había estado allí.

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También hice al Profesor más jóven. Tuvo que transcurrir un buen tiempo entre que llegaron a la selva y lograron escaparse.

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En las puertas de arriba no me demoré. Sabía que en la de la izquierda la Pulga sale al encuentro del Profesor y en la de la derecha ambos se van felices en el globo. Tal vez necesite darle una vuelta a la de la derecha, pero como no estoy segura de qué hacerle, prefiero dejarla descansar. Sólo me quedaba la escapista en la parte de afuera. Usé un boceto que había sacado como molde y lo pinté directamente, después de montarlo en cartón.

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La caja de la que se escapa, la del ojo, también la hice en cartón. La pintura de ambas piezas la apliqué densa. Primero, para que no se abombara el papel. Segundo, porque son lo único que hay en el exterior de la caja, así que si tienen más peso visual no pelean con nada más.

ojo

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Al ojo de la caja lo hice mirando a la Escapista huir del Profesor. Al principio iba a estar mirando al frente, como el que está en el escenario del teatro, o el que está en la vela del barco en el que viajan a la selva. Me gusta la idea de que sea un ojo delator. Doy, pues, por acabadas las puertas. Me queda buscar bisagras, decidir si usaré un pomo o si la caja tendrá algún cerrojo. Eso y tallar al profesor de arriba, que por el momento se me resiste.

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