Category La pulga y el profesor: retablo

26. Cerrarlas, cerrarlo

Los tiempos en la vida son extraños. Uno tiene todo planeado, según una lógica que parece evidente y al final la vida va por donde quiere. Estas dos semanas han sido así: de planes que se dilatan, de esperas largas, lentas y de tiempos desacompasados. Para que la angustia no me coma por dentro, he […]

24. Nueve meses, cuatro puertas

Acabar este artefacto está siendo un proceso largo. Llegué a un punto en el que ya no se me ocurría cómo hacer lo poco que me falta. Hace ya nueve meses que pinté la última pieza y ocho que mandé a cortar las puertas que cerrarán el retablo. Un sábado de octubre fui a una […]

23. Laterales

Con esta entrada, empieza el cierre. Llevo seis meses hablando de una caja que tiene muñecos de madera dentro. Ya no voy a decir qué tanto me he equivocado en el proceso, es evidente si uno lee un par de entradas: en casi todo. Sí diré que el error ha sido el método que, aunque […]

22.1 Inciso

He resuelto el cesto. Iba a tejerlo, como hace mi amiga Estela tan bien. Usa periódicos de sus vecinos chinos. Hace maravillas. Yo pensé en usar un periódico cualquiera, pero luego alguien que me sugirió que fuera con periódicos del Siglo XIX. Le hice caso. Los imprimí, los corté en tiritas y los enrollé. E […]

22. El otro globo.

El globo que hice me dejó la sensación de que no volaba. Es un buen personaje, pero el acrílico y el papel maché pesan tanto que lo hacen poco creíble. Da la sensación de que en él no se hubieran podido escapar, ni aunque la pulga fuera supersónica, cargara al profesor y al globo y […]

21. Más ajustes, la paleta de arriba, la pulga, el profesor.

El proceso de creación sufre altibajos. A veces, uno siente como que nada avanza. Aunque uno ponga mucho empeño, todo se ve igual. De repente, sin embargo, algo en la parte de atrás del cerebro se dispara y esas ideas que uno buscaba con tanto ahínco parecen agolparse, desesperadas por salir. Tengo tan poco control […]

19. La paleta, primera parte.

Mi última entrada acababa cuando decía que buscaría otros proyectos para convencer a mi cerebro de que este trabajo es placentero. En realidad, mi estrategia es otra. He aquí por qué la adopté: cuando era chiquita, detestaba las matemáticas. Cuando volvía del colegio, me encerraba en mi cuarto a estudiar. El sol bogotano de las […]